La fotografía como narrativa
en Pitalito
“Hasta que una figura encorvada postrada en
una silla del parque, al lado derecho de ella, se encontraba él. Sentado,
ignorando el ir y venir de las personas.” Ese fue el momento en el cual la
pasión fotográfica comenzó a invadirme más de lo que ya lo hacía. El momento,
donde la narrativa se unió con la fotografía realizada.
Ya
anteriormente lo había hecho, narrar y fotografiar, pero lo especial con esa
foto se encontró que para las personas de Pitalito es alguien simbólico.
Alguien que ven como una figura vigente en la curiosidad y memoria de los que
lo han logrado ver.
Fotografiar con una tablet comencé. Por un hecho de amor,
lo sé. Es graciosa esa parte del inicio que tuve con la fotografía. Existía una
chica que me gustaba, y a ella, le gustaba un poco otro chico; pero el otro
chico tomaba unas fotos estupendas, y yo no. Inconscientemente, comencé a
fotografiar lo que encontraba a mi vista, cogiéndole cariño a ello. Buscando
transmitir mi perspectiva que ahora saltaba de los dibujos, a la captura de
pequeños trozos de la realidad.
Así que desde el 2016 fui cultivando mi subjetividad. El
ir construyendo la perspectiva narrativa, que son base para lo que actualmente
realizo en las calles de esta “pequeña ciudad”. Explorando desde un estado
empírico, como mostrar algo “diferente” a lo que se veía. Como dejar huella con
un rectángulo lleno de bits, en una pantalla.
En el 2018 con una pequeña cámara Sony a3000, logré la
fotografía que tiempo después tomaría como la base para lo que actualmente
realizo. Dos
mochileros, uno hombre, otro mujer. Uno de ellos de Perú, el otro de Uruguay.
Caminando por Latinoamérica y vendiendo manillas lo lograban, viajar. Entonces,
ese día que transitaba por el parque principal de Pitalito, los ví. La
curiosidad me invadió y proseguí a fotografiarlos. Logré comenzar con la
narrativa que surge en la calle, y eso me emociono. Hasta el punto que me di
cuenta que ese era mi fuerte al respecto. Gracias a esos dos desconocidos
comenzó la fotografía callejera en mí.
Pero ya fue, hasta una segunda fotografía, que se sintió
totalmente la vía a la cual tomaría como estilo a transmitir. “Ver a niños
chocoanos entre risas, jugando en las calles de una ciudad que no es la natal.
Intentando divertirse en un lugar donde son despreciados ante los ojos de los
afortunados transeúntes.” Se produjo así, una pasión por la narración de la
calle, como escenario principal, Pitalito - Huila.

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