domingo, 5 de mayo de 2019

EL CAPITAN


Cruzaba el parque principal de Pitalito, y como suele ser usual en mí, observaba a mi alrededor detallando la situación, buscando particularidad del momento. Hasta que una figura encorvada postrada en una silla del parque, al lado derecho de ella, se encontraba él. Sentado, ignorando el ir y venir de las personas. Cuando lo observé de una pensé que era el momento de fotografiarlo, pero mi animo se completó cuando el saco de su interior, de ese uniforme militar peculiar, un cuaderno rayado y un lapicero, a lo cual prosiguió a escribir en él.

Para mí, esa fue la señal para inmortalizar a ese viajero del tiempo. Busque el ángulo, la posición, el formar la figura adecuadamente y tomé una ráfaga de fotos; no quería perder algún detalle de él. Cuando revise lo fotografiado, me sentí satisfecho. El creó que no me observó, porque ante mi presencia ni se inmutó, tal vez no existirán para él, personas cuando escribe en ese cuaderno, pero ¿qué escribirá?, ¿por qué va vestido de esa forma?. No lo logré saber. Luego de revisar lo fotografiado fue que me marche; cometí un gran error porque esas dudas habían surgido mientras lo capturaba con mi móvil, pero no quería llegar a el punto donde ese hombre se inquietara, o se molestará conmigo por fotografiarlo sin permiso, y más si indagaba sobre él. Así que desde ese día en que lo fotografié, esas dudas quedaron en mí lo cual me llevó a ir constantemente al parque en busca de esa figura. Sigo esperando que en tantas visitas al parque lo encuentre ahí y lograr preguntarle, todo lo posible sobre él y su singular estampa. Cuando eso suceda, existirán otras fotografías que muestren más ese aspecto de él, mientras tanto seguiré cruzándome casi diariamente por el parque central de Pitalito.


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